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25-3-2018
Las Navidades pasadas un amigo expatriado, de vacaciones en Lacoru, me pidió un escáner para digitalizar todos los negativos fotográficos de su vida adulta. Resultado: unas 2000 fotos de todo tipo, fotos "malas" incluidas.
En cuanto terminó me dijo que ahora suele volver de cada excursión con unas 1000 fotos.
Pensaba que ya no volvería a ver en la calle negativos perdidos o desechados, aunque probablemente muchísimos habrán acabado en los contenedores desde la popularización de las imágenes digitales, sobre todo desde la revolución de los móviles con cámara.
Pero justo ahí estaban estos: sobre un contenedor. Y un día de viento. Un milagro fotográfico en plena Semana Santa. Y más aún viendo su contenido. He recortado a las vecinas que visitaron
Santa Sofía.