"Ese lunar que tienes, cielito lindo, junto a la boca
no se lo des a nadie, cielito lindo, que a mí me toca".
Genial aportación de
Gosaimas!, que me ha puesto sobre la pista de un tema que desconocía por completo: el significado de los lunares postizos.
Según el diccionario Larousse de Poche, "mouche" ("mosca") significa entre otras cosas: "pequeño redondel de
tafetán negro que se pega en la cara".
Según
esta página (que también decodifica el lenguaje de los abanicos):
"Si bien el uso de los lunares postizos ya era conocido en el siglo XVII y fue objeto de un lenguaje específico, en el siglo XVIII se convertirá en el símbolo del adorno. Se les daba todo tipo de nombres:
Cerca del ojo se llama "asesina" o "apasionada".
En la esquina de la boca es la "excitada".
Bajo el labio se convierte en la "pícara" o "coqueta".
En la nariz, "descarada" o "atrevida".
En el frente, "majestuosa".
En la mejilla, "galante".
Junto a los labios, la "juguetona".
En el pecho, la "generosa".
Sobre un grano, la "encubridora".
Y en la barbilla... ¿no será "la discreta"?
Pero en
esta otra página encontramos, además de la anterior en francés, dos explicaciones más de origen italiano y español procedentes de obras de la época. Además, en otras páginas y blogs hablan de su uso para
ocultar las marcas de la viruela.
La verdad es que, para ser una de las entradas sobre "comunicación no verbal", menudo batiburrillo de lenguas, traducciones e interpretaciones.